El tratamiento químico del agua de una piscina suele centrarse de forma errónea exclusivamente en el cloro y el pH. Sin embargo, el parámetro termodinámico que determina si el agua va a destruir las bombas y escaleras metálicas o a cubrir el gresite de costras blancas de cal es el Índice de Saturación de Langelier (ISL).El ISL es un modelo matemático de equilibrio químico de carbonato cálcico (CaCO3) formulado como: ISL = pH + TF + CF + AF - 12.1, donde TF es el factor de temperatura, CF el factor de dureza cálcica, AF el factor de alcalinidad total y 12.1 una constante empírica ajustada a sólidos disueltos totales (TDS).Si el ISL es inferior a -0.3, el agua es corrosiva y agresiva: disuelve el cemento de las juntas de gresite, perfora los intercambiadores de calor de titanio de las bombas de calor y corroe el acero inoxidable de skimmers y escaleras.Si el ISL es superior a +0.3, el agua está sobresaturada de carbonatos: el agua se vuelve blanquecina y lechosa, la cal precipita colmatando los poros de la arena del filtro de sílice y se forman costras ásperas e incrustaciones rugosas en las paredes y fondo de la piscina.Un agua con ISL balanceado (entre -0.3 y +0.3) protege la instalación y maximiza la vida útil del revestimiento y de las células de cloración salina.