Un clorador salino no es una piscina "sin cloro": es una planta electroquímica doméstica que genera cloro gaseoso puro in situ mediante la electrólisis de agua salada (2 NaCl + 2 H2O -> Cl2 + H2 + 2 NaOH).El cloro disuelto genera ácido hipocloroso (el mismo agente desinfectante que la lejía), que tras destruir las bacterias se recombina de nuevo en sal común, cerrando un ciclo regenerativo infinito sin añadir subproductos químicos.La concentración de sal recomendada en la inmensa mayoría de equipos oscila entre 4 y 6 gramos de cloruro sódico por litro de agua (aproximadamente 5 o 6 sacos de 25 kg de sal marina especial por cada 25 m³ de agua). Si la concentración cae por debajo de 3 g/l, el equipo emite alarma de "falta de sal" y la célula sufre erosión prematura.Cálculo de dimensionamiento: La regla empírica de seguridad exige que la célula produzca al menos 2 gramos de cloro por hora por cada 10 m³ de volumen de piscina en climas soleados. Para una piscina de 50 m³, se requiere un clorador que entregue como mínimo 12-15 gramos de cloro por hora.Durante la electrólisis, en el cátodo se produce hidrógeno y se eleva localmente el pH, provocando que la cal precipite sobre las placas de titanio. Aunque las células modernas cuentan con inversión automática de polaridad periódica, en aguas duras se debe sumergir la célula una vez al año en ácido antical diluido para preservar el recubrimiento de rutenio e iridio.